Juventud flor apreciada,
al crecer dejas tallada ,
la experiencia acumulada.
Del querer de la ternura,
que se brindó con soltura
a vivir esa aventura.
La del sentir impetuoso,
apasionado y hermoso,
inconsciente y muy celoso.
Como el amor sin medida,
que se brinda cada día
al ser que le da alegría...
Esa Diosa venerada,
por los hombres que anhelaban
la flor de la juventud.
María Guadalupe Hubeñák- Buenos Aires.
Poema que integra la antología homenaje a Ruben Darío: Princípe de las letrás castellanas, compilador Alfred Asis. Chile 2017.

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