Pinocho
era un muñeco,
construido
de madera,
no sentía el afuera.
Hasta que su papá,
al
verlo terminado,
deseó
fuese humano.
El
hada su madrina
le
concedió la vida,
y
él le habló a su papá.
Gepeto
emocionado
le
dijo a su hijo amado,
que
debía estudiar.
Su hijo le respondía
que
sería estudioso,
pero
no hallaba gozo.
Se
aburría estudiando,
era
muy distraído,
se
quedaba dormido.
El
grillo le advertía,
Pinocho no le oía,
y
él nada se sabía.
Su
papá padecía,
no
sabía que hacer,
para
hacerlo ceder.
El
hada condolida
por
su desesperación,
a
Pinocho diò lección.
Pinocho
sè estudioso,
solo
así hallaras gozo,
en saber y enseñar.
Si
escapas de la escuela
solo
hallarás problemas,
y
la pasarás mal.
Si
vas por buen camino
hallarás
buen destino,
paz y felicidad.
Pinocho oyó el consejo,
ya no es niño travieso,
ahora ama estudiar.
María
Guadalupe Hubeñàk
Buenos
Aires.
Poema premiado con la séptima menciòn en el concurso internacional de poesía Homenaje a Pinocho. Quequen- Necochea- 2016.

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