De la fuente derramaba
caudalosa agua salada,
los pájaros salpicaban.
La tierra firme brotaba,
una cosecha sagrada,
fructífera y venerada.
De la fuente de la vida,
el hombre aprovisionaba,
un haber para el mañana.
De la fuente de la vida,
los árboles aspiraban
el agua purificada. .
De la fuente de la vida
se curaban las heridas,
del alma y el corazón.
De la fuente de la vida,
se arrobaba la alegría,
por despertar al amor.
De la fuente de la vida,
en la ablución renacía,
un nuevo ser de bondad.
De la fuente de la vida,
la caridad ofrecida,
sanaba nuestro interior.
De la fuente de la vida,
el ser humano aprendía,
a brindarse a los demás.
María Guadalupe Hubeñák
Buenos Aires
Poema que participó de la convocatoria de cuento y poesía de la editorial Dunken, y quedó seleccionado para integrar la antología Tejedores de Hebras, compiladora Laura Russo. 2014. C.A.B.A.
Antología Tejedores de Hebras, compiladora Laura Russo, Dunken, C.A.B.A. 2014.
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