Los niños ya hermanados,
reclaman ser escuchados
en su ruego por la paz.
Solicitan cese el fuego
para abandonar el miedo
a vivir en libertad.
Suplican por la armonía,
desean amar la vida,
luego de perder su hogar.
Así borrar de su mente,
al mundo que omnipotente
los dejó en la soledad.
Por intereses mezquinos
que antepusieron con sino,
al bien de la humanidad.
Dejando así en la orfandad
a miles de pequeñuelos
que no encuentran un
consuelo.
Porque una guerra tirana
les arrebató las ganas
de volver a comenzar.
Hoy caminan los vestigios,
de la tierra que
habitaron,
Y que un día les saquearon...
Se afianzan en su creencia
en un Dios que da certezas
para sortear flaquezas.
Y facultará un enviado
que los conduzca a su lado
con la paz que han
anhelado.
Resurjamos la esperanza
en los niños del planeta
que la guerra no es la
meta.
María Guadalupe Hubeñák
Buenos Aires.
Antología Luces por la Paz. Compiladora Azalea, Aucpaz. España. 2014.

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